Ha llegado esa época del año, esa que unos aman mientras otros la detestan. Esa en la que los iPhones y iPads suben sus precios al igual que sus ventas (Apple siempre en contra de la lógica)... La navidad, oh dulce navidad. Cuando era niña, pues era una niña más que adoraba la navidad y que se emocionaba al encontrar bajo el árbol los regalos que Papá Noel traía. No podría decir que ahora odio la navidad, porque me encantan ver las calles de las ciudades con luces navideñas y, sobre todo, me encanta atiborrarme turrón y marisco sin sentirme culpable con la excusa de "oye, ¡que es noche buena y mañana navidad!". Para mí, y para una gran parte de la población, la navidad dejó de ser una fiesta religiosa y ahora es más una tradición que, personalmente, me gusta mucho celebrar en familia y con amigos.
Pero también esta época saca lo peor de algunas personas, la gente loca corriendo por las tiendas buscando elregaloperfectoquenoexiste, padres a los que les cuesta llegar a fin de mes para comprarle el móvil de última generación a su hijo para que este luego se queje porque no es el color que él quería... He aquí el lado negro de la fecha: que hace ilu tener regalos, pero no es lo más importante señores.
Mi teoría es que en navidad existen dos tipos de personas: los que compran cosas que necesitas y que igualmente las hubieras comprado en otra época del año pero como es navidad queda bonico envolverlas en papel de estrellitas y dejarlas debajo del árbolcillo (en este grupo incluiríamos a un 90% de las personas) y las que compran por comprar, por capricho y por presumir. Y luego estoy yo, ser extraterrestre aparte, que tal vez esto que siento es lo que algunos llaman "madurez", pero es que este año me han regalado un pijama (por décima vez consecutiva) y me ha hecho más ilusión que nunca, ¡cómo se va notando el no vivir con papá y mamá supongo!
Otra cosa que odio y adoro a la vez de la navidad es la televisión, esas comedias románticas navideñas repetidas año tras año... ¡pero que al menos hay películas coño, que estoy harta del peliculón de las 16:00 de Antena3! Y los también repetidos especiales navideños de La1 donde hacen un repaso de las navidades de otros años con los que tu madre se pone a rememorar su época moza: "¡esta canción la bailaba yo en la discoteca a tu edad!", pero, ¿y lo que te ríes? Eso no lo cambias por nada.
Y esto es lo que me provoca la navidad, un sin fin de sentimientos encontrados y contrarios, pero mi nueva yo prefiere mirar solo lo positivo y desechar las malas cosas... Sin olvidarme de que tengo que pasar las vacaciones, que eso por desgracia no puedo desecharlo vaya.
Feliz navidad, felices fiestas y próspero año nuevo, y no sé si se dicen más cosas de estas, pero bueno. Os dejo con un villancico digno de nuestro siglo para que disfrutéis y reflexionéis.


