domingo, 26 de octubre de 2014

Coca Cola Music Experience 2014

Pues ayer asistí al concierto de Coca Cola Music Experience y básicamente voy a hacer un resumen, hablar de lo que más me gustó y de la experiencia en general. 
Empezando por un ambiente bastante bueno, tanto fuera como dentro, muchísima gente eso está claro, pues el show había hecho sold out vendiendo todas las entradas (unas 15.000). 
Ya hablando del show, el presentador Tony Aguilar bastante carismático, cosa en la que nunca falla, poniendo canciones que sabía que todos queríamos escuchar... Lo hizo bien, no hay queja de él en mi opinión. En cuanto a los shows, las primeras 2 horas creo que podría haberme llevado un cojín y habría ahorrado fuerzas para llegar al final con más energía... Salvando las actuaciones de 'el viaje de Elliot' y Xuso Jones (quién me llegó a emocionar con las covers que hizo de Wrecking Ball y All of Me, esta última cantada junto a la niña que le acompaña en 'tu cara me suena mini'), las demás me daban sueño (e incluso vergüenza), pero bueno. La segunda parte fue la mejor, con las grandes actuaciones de Dvicio, Union J, Cimorelli y los cabeza de cartel, The Vamps. También en esta parte estaban las actuaciones de Abraham Mateo y Sweet California, a quienes ya había visto anteriormente y sabía que no me iban a agradar excesivamente...
Pero centrándome en lo que me gustó, me quedé gratamente sorprendida con Cimorelli y Dvicio, a quienes conocía poco. La actuación de Union J, sin duda de mis favoritas: unas voces increíbles, los chicos simpáticos, agradables y, muy importante, cercanos. Como fan reconocida de Demi Lovato no voy a terminar de hablar de ellos sin mencionar la cover de Skyscraper que hicieron, preciosa por cierto, y el detalle de uno de sus componentes de cantar un trocito en español, cosa que conlleva un esfuerzo y que valoro bastante.
Para terminar hablaremos de las estrellas de la noche, The Vamps. Cerraron el espectáculo después de más de 6 horas de concierto, lo que supuso que al llegar su actuación mi condición física no fuera la mejor, unos dolores... Pero los chavales cumplieron. Qué energía en el escenario. El cantante, Brad, se movía de arriba a abajo sin parar y aún así no defraudaba vocalmente. Destaco como momentazo el gran solo de batería que se marcó el baterista como durante 5 minutos él solo sin parar, sin palabras. 
Y hasta aquí, creo que ya he resaltado lo que más me gustó y tan solo decir que 24 horas después me siguen pitando los oídos y doliendo todo el cuerpo, pero sin duda una experiencia que mereció la pena.


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