jueves, 25 de diciembre de 2014

Reflexión navideña.

Ha llegado esa época del año, esa que unos aman mientras otros la detestan. Esa en la que los iPhones y iPads suben sus precios al igual que sus ventas (Apple siempre en contra de la lógica)... La navidad, oh dulce navidad. Cuando era niña, pues era una niña más que adoraba la navidad y que se emocionaba al encontrar bajo el árbol los regalos que Papá Noel traía. No podría decir que ahora odio la navidad, porque me encantan ver las calles de las ciudades con luces navideñas y, sobre todo, me encanta atiborrarme turrón y marisco sin sentirme culpable con la excusa de "oye, ¡que es noche buena y mañana navidad!". Para mí, y para una gran parte de la población, la navidad dejó de ser una fiesta religiosa y ahora es más una tradición que, personalmente, me gusta mucho celebrar en familia y con amigos.
Pero también esta época saca lo peor de algunas personas, la gente loca corriendo por las tiendas buscando elregaloperfectoquenoexiste, padres a los que les cuesta llegar a fin de mes para comprarle el móvil de última generación a su hijo para que este luego se queje porque no es el color que él quería... He aquí el lado negro de la fecha: que hace ilu tener regalos, pero no es lo más importante señores.
Mi teoría es que en navidad existen dos tipos de personas: los que compran cosas que necesitas y que igualmente las hubieras comprado en otra época del año pero como es navidad queda bonico envolverlas en papel de estrellitas y dejarlas debajo del árbolcillo (en este grupo incluiríamos a un 90% de las personas) y las que compran por comprar, por capricho y por presumir. Y luego estoy yo, ser extraterrestre aparte, que tal vez esto que siento es lo que algunos llaman "madurez", pero es que este año me han regalado un pijama (por décima vez consecutiva) y me ha hecho más ilusión que nunca, ¡cómo se va notando el no vivir con papá y mamá supongo!
Otra cosa que odio y adoro a la vez de la navidad es la televisión, esas comedias románticas navideñas repetidas año tras año... ¡pero que al menos hay películas coño, que estoy harta del peliculón de las 16:00 de Antena3! Y los también repetidos especiales navideños de La1 donde hacen un repaso de las navidades de otros años con los que tu madre se pone a rememorar su época moza: "¡esta canción la bailaba yo en la discoteca a tu edad!", pero, ¿y lo que te ríes? Eso no lo cambias por nada.
Y esto es lo que me provoca la navidad, un sin fin de sentimientos encontrados y contrarios, pero mi nueva yo prefiere mirar solo lo positivo y desechar las malas cosas... Sin olvidarme de que tengo que pasar las vacaciones, que eso por desgracia no puedo desecharlo vaya. 
Feliz navidad, felices fiestas y próspero año nuevo, y no sé si se dicen más cosas de estas, pero bueno. Os dejo con un villancico digno de nuestro siglo para que disfrutéis y reflexionéis. 

martes, 23 de diciembre de 2014

Premios 40 Principales Ballantines

El viernes 12 de diciembre tuvo lugar en el antiguo Palacio de los Deportes la gala anual de premios de los 40 Principales y a la que, gracias a una amiga y a un concurso de Toyota, tuve la suerte de poder asistir. Así que para no perder la costumbre, ahí va una breve reseña de la experiencia. 
Iré directamente a la chicha del asunto; a la gala, que empezó con la actuación de la boyband americana Midnight Red, a quienes había escuchado alguna vez en la radio sin prestarles mucha atención, pero los chicos se esforzaron, bailaron y cantaron bastante bien. Entre otras actuaciones me quedo con los demás internacionales: One Direction, quienes ganaron 2 premios (mejor artista o grupo internacional y mejor videoclip internacional por Story of my life) e interpretaron su nuevo single Steal My Girl, Birdy, que cantó y tocó a piano su éxito Wings además de recoger el premio a mejor artista revelación internacional y, sobre todo, The Vamps, quienes para mí deberían haber ganado el premio que recogió Birdy, y lo demostraron una vez más con una actuación tan enérgica como tienen acostumbrado al público interpretando Oh Cecilia (you're breaking my heart) y Can We Dance. El esperado Jason Derulo no apareció finalmente en la entrega de premios por motivos personales, pero eso no le impidió recibir el premio a mejor canción por Talk Dirty. Entre las actuaciones de los españoles, me quedo con la de Leiva, Dvicio (ganadores del premio a mejorar artista revelación nacional, muy merecido a mi parecer) y Maldita Nerea, mientras que en las de Melendi, Malú (la "gran" ganadora de la noche con 3 premios, incluido el de mejor gira, que WTF), David Bisbal o Pablo Alborán no acabé durmiendo de milagro... Y entre las peores de la noche, sin duda destaca Inna, otra de las internacionales que dejó claro que a veces un cuerpo y una cara bonita es suficiente para triunfar en la música, y Wisin, quien cerró la gala al ritmo del chunda chunda.
Pero si los grandes triunfadores de la noche son los artistas que actúan y recogen los premios, los anfitriones y los presentadores de los premios también merecen un gran reconocimiento. El anfitrión ya por excelencia Tony Aguilar, acompañado por otros locutores de Los40 como Xavi Martínez, Uri Sabat o Cristina Boscà, dieron a la gala el énfasis que merecía la situación. Y entre quienes entregaron premios a los artistas distinguíamos a Antonia San Juan junto con su pareja José Miguel Seguí, Elena Ballesteros, Vanesa Romero, Joaquín Reyes y muchos más, como mi apreciado Dani Mateo quien, junto al gran Dani Martín, entregó un premio especial a Leiva. 

Espero que la calidad que ha habido este año en los Premios 40 se siga repitiendo e incluso aumentando la participación de artistas internacionales, al igual que espero poder repetir experiencia el próximo año (y si puede ser sin estar enferma del estómago, ¡pues mejor!).